jueves, 4 de junio de 2015
sábado, 30 de mayo de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
"Admonitum": LIBROS RECHAZADOS POR LA IGLESIA
¿Acaso alguien puede dudar de que aún en los tiempos actuales la Iglesia Católica sigue intentando controlar lo que “sus feligreses” deben leer o no leer?
Hace ya más de 48 años el Papa Pablo VI eliminó el registro (Index Librorum Prohibitorum) de libros prohibidos por la Iglesia (desafortunado registro donde estaban incluidas obras tan “blancas” como El Lazarillo de Tormes o Madame Bovary). Pero la tentación de seguir controlando todo lo que debe entrar en la mente de los creyentes sigue muy viva entre los Jerarcas de la Iglesia Católica, y por eso, El Vaticano hizo públicas nuevas regulaciones acerca de libros, escritura y medios de difusión, y como consecuencia de ello, aún en nuestros días las autoridades eclesiásticas tienen el poder, y lo ejercen, de emitir una “advertencia” (admonitum) sobre los riesgos de leer algunas publicaciones no recomendadas por ellos. En la práctica, se trata de un aviso de: “cuidado, esto no es bueno y va contra la moral de la Iglesia”, sobre una determinada obra. En resumen, aunque hayan cambiado las formas, en el fondo siguen queriendo controlar a cada uno de los mortales, para que no lean aquello que pueda dejar al descubierto sus embarazosos y graves secretos humanos o sus grandes contradicciones religiosas.
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domingo, 11 de enero de 2015
Reseña Literaria sobre "La Ciufdad Negra"
Reseña literaria de la novela "La Ciudad Negra", por el crítico literario: Paco Marín
http://www.cartagenaactualidad.com/2015/01/centesima-decimo-segunda-entrega-del-rincon-literario-por-paco-marin/ Leer más...
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viernes, 26 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
La Ciudad Negra
Decía Oscar Wilde: "El mundo llama inmorales a los libros que le explican sus propias vergüenzas". Y esta novela: "La Ciudad Negra" es uno de esos libros. Si te atreves a leerla la tienes en: www.amazon.com.es - www.editorialamarante.com - www.lacasadellibro.com, y en diversas librerías de tu ciudad.
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Gracias a todos
Gracias a todos por estar allí. Gracias por el mucho interés que despertó el libro. Gras por compartir el momento especial de la presentación de mi novela: "La Ciudad Negra"





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jueves, 23 de octubre de 2014
viernes, 26 de septiembre de 2014
La Ciudad Negra
Una portada que dentro de poco tiempo recorrerá las librerías de medio mundo ((ilusión que no falte)
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martes, 24 de junio de 2014
MANUSCRITOS RECHAZADOS
EL SORPRENDENTE ASUNTO DE LOS MANUSCRITOS RECHAZADOS (Por Isaac Belmar)
En 2005 un joven escritor que nadie conocía envió ilusionado los primeros capítulos de dos de sus manuscritos a nada menos que 41 editoriales y agentes.
Tras la proverbial espera, recibió 20 respuestas. Todas menos una eran rechazos. Una agente literaria había expresado interés, pero sólo en una de las obras. La otra, aunque la reconocía como original, no le pareció lo bastante interesante.
¿Conclusión? Un 98% de rechazo, ya fuera en forma de silencio o, casi siempre, de una carta estándar con motivos educados y sospechosos.
Pero bueno, a pesar del casi unánime rechazo, una agente estaba dispuesta a pelear al menos por uno de sus libros. Cuando llegó la hora de dar el siguiente paso en el proceso, fue imposible.
¿Por qué?
Porque no existía tal joven escritor.
Tras los envíos estaba un periódico, el Sunday Times. que mandó los primeros capítulos de dos novelas que habían ganado el premio Booker, uno de los más prestigiosos del mundo. Una de las novelas era In a free state de V.S. Naipaul, que recibió el Nobel de Literatura cuatro años antes, la otra era Holiday de Stanley Middleton. Le cambiaron los nombres de los personajes, pusieron como autor a un desconocido y las editoriales no sólo no reconocieron ninguna obra, sino que las rechazaron porque no las veían con “calidad suficiente” para su catálogo.
El libro por el que se interesó la agente, por cierto, fue el de Middleton. La escritura del premio Nobel se encontró con un 100% de rechazo por parte de las editoriales.
Mucha gente se lanzó a conclusiones rápidas sobre un experimento que podría matizarse hasta el infinito. La más sonora de ellas era que las editoriales y los supuestos expertos en el tema, no son capaces de reconocer una buena obra cuando la tienen delante. Aunque obviamente hay parte de razón, no creo que el tema sea tan simple. Para empezar porque, como en muchos asuntos, a lo mejor partimos de supuestos equivocados y así es imposible encontrar conclusiones correctas. No sé muy bien por qué alguien cree que una editorial busca la calidad necesariamente. Una editorial es un negocio y como tal lo que quiere es vender e intenta ojear manuscritos que vendan. Si hoy día las editoriales pudieran volver al pasado sabiendo que 50 sombras de Grey iba a ser el éxito que fue, todas las grandes sin excepción pujarían por el manuscrito. Y no es algo necesariamente malo ni bueno, no hay por qué juzgarlo, es lo que hay. De hecho, el experimento del Sunday Times se ha dado una y otra vez. Doris Lessing pensaba que le publicaban porque ya se había hecho un nombre, dando igual lo bueno que fuera lo que escribiera, así que para una de sus obras probó a enviarla bajo pseudónimo. 100% de rechazos fue el resultado. Cuando Stephen King probó a ser Richard Bachman, vio que nadie le valoraba ni vendía, lo mismo pasó con J.K. Rowling hace poco. Publicó un thriller haciéndose pasar por un autor desconocido. La crítica fue benévola con el libro, pero apenas vendió nada. Cuando un periódico descubrió por casualidad quién estaba detrás (se supone que les mosqueó que un desconocido tuviera el mismo agente que Rowling) el libro se convirtió, en menos de veinticuatro horas, en número uno en ventas. Y todos cantaron las alabanzas. El caso más sangrante de estos experimentos, el que más corroboraría esa explicación simple, ocurrió en Francia. Claire Chazal es una presentadora de noticias francesa que, además, es una celebridad en su país y escribe. Con su novela La institutriz, publicada por la editorial Plon, tuvo un enorme éxito y fue el libro de la temporada que todo el mundo leyó. Pero la revista Voici decidió comprobar qué pasaba cuando cambiaban los nombres de los personajes y de la autora, dejando la historia tal cual. Pues lo que pasó es que todas las editoriales a las que enviaron el manuscrito no sólo no lo reconocieron, sino que lo rechazaron porque no merecía la pena. Y por si se lo está temiendo, la respuesta es sí, una de las editoriales que la rechazó era Plon, que no reconoció a su hijo favorito cuando lo tuvo delante y además pensó que no valía. Nadie vio supuesta calidad literaria, ni potencial de ventas y una ni siquiera vio que ella misma lo había publicado. Como en muchos temas, no tengo clara la moraleja de todo esto y no sé ni si la hay.
Las conclusiones que son rápidas y simplistas, sobre este asunto y cualquier otro, me parecen superficiales y cortas. Pero son historias interesantes. Decir lo que pienso sobre el tema, matizarlo y todo eso, me ocuparía demasiado. Me quedo con las historias, que son curiosas, y que las conclusiones las saque cada uno.
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Mucha gente se lanzó a conclusiones rápidas sobre un experimento que podría matizarse hasta el infinito. La más sonora de ellas era que las editoriales y los supuestos expertos en el tema, no son capaces de reconocer una buena obra cuando la tienen delante. Aunque obviamente hay parte de razón, no creo que el tema sea tan simple. Para empezar porque, como en muchos asuntos, a lo mejor partimos de supuestos equivocados y así es imposible encontrar conclusiones correctas. No sé muy bien por qué alguien cree que una editorial busca la calidad necesariamente. Una editorial es un negocio y como tal lo que quiere es vender e intenta ojear manuscritos que vendan. Si hoy día las editoriales pudieran volver al pasado sabiendo que 50 sombras de Grey iba a ser el éxito que fue, todas las grandes sin excepción pujarían por el manuscrito. Y no es algo necesariamente malo ni bueno, no hay por qué juzgarlo, es lo que hay. De hecho, el experimento del Sunday Times se ha dado una y otra vez. Doris Lessing pensaba que le publicaban porque ya se había hecho un nombre, dando igual lo bueno que fuera lo que escribiera, así que para una de sus obras probó a enviarla bajo pseudónimo. 100% de rechazos fue el resultado. Cuando Stephen King probó a ser Richard Bachman, vio que nadie le valoraba ni vendía, lo mismo pasó con J.K. Rowling hace poco. Publicó un thriller haciéndose pasar por un autor desconocido. La crítica fue benévola con el libro, pero apenas vendió nada. Cuando un periódico descubrió por casualidad quién estaba detrás (se supone que les mosqueó que un desconocido tuviera el mismo agente que Rowling) el libro se convirtió, en menos de veinticuatro horas, en número uno en ventas. Y todos cantaron las alabanzas. El caso más sangrante de estos experimentos, el que más corroboraría esa explicación simple, ocurrió en Francia. Claire Chazal es una presentadora de noticias francesa que, además, es una celebridad en su país y escribe. Con su novela La institutriz, publicada por la editorial Plon, tuvo un enorme éxito y fue el libro de la temporada que todo el mundo leyó. Pero la revista Voici decidió comprobar qué pasaba cuando cambiaban los nombres de los personajes y de la autora, dejando la historia tal cual. Pues lo que pasó es que todas las editoriales a las que enviaron el manuscrito no sólo no lo reconocieron, sino que lo rechazaron porque no merecía la pena. Y por si se lo está temiendo, la respuesta es sí, una de las editoriales que la rechazó era Plon, que no reconoció a su hijo favorito cuando lo tuvo delante y además pensó que no valía. Nadie vio supuesta calidad literaria, ni potencial de ventas y una ni siquiera vio que ella misma lo había publicado. Como en muchos temas, no tengo clara la moraleja de todo esto y no sé ni si la hay.
Las conclusiones que son rápidas y simplistas, sobre este asunto y cualquier otro, me parecen superficiales y cortas. Pero son historias interesantes. Decir lo que pienso sobre el tema, matizarlo y todo eso, me ocuparía demasiado. Me quedo con las historias, que son curiosas, y que las conclusiones las saque cada uno.
martes, 27 de mayo de 2014
La Otra Parte del Muro
La modestia no abre ningún camino ni lleva a ninguna parte, por eso os propongo escuchar atentamente este Podcast, que llega a todos los amantes de la buena literatura a través de una gran voz.
Pica directamente en este enlace, y relájate y disfruta durante unos minutos.
http://www.ivoox.com/otra-parte-del-muro-relato-de-audios-mp3_rf_3158986_1.html Leer más...
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jueves, 22 de mayo de 2014
MATAR AL LECTOR
¿Quién está empuñando el traicionero puñal que puede terminar con los lectores? ¿Quiénes son los máximos artífices de esa ofensiva incruenta, pero muy eficaz, que pretende acabar con esa rara avis que son los buenos lectores? Cuando uno se hace estas preguntas, y reflexiona sobre ello, llega a la lamentable conclusión que los mayores culpables de este “genocidio literario” son, precisamente, las EDITORIALES.
¿Existe la TV-basura?, SÍ. ¿Existen los libros-basura?; desgraciadamente no nos queda más remedio que contestar que SÍ, y cada vez más y más.
Si los premios literarios de gran renombre (y algunos otros de menor nivel) ya están corrompidos de por sí, pues su concesión se basa en la más pura mercadotecnia, dejando al margen cualquier atisbo de buena literatura, ahora también vemos, día a día y sin parar, cómo los únicos libros que se promocionan, se publicitan y se colocan en las primeras líneas de las librerías son todos aquellos que han sido “hechos a medida” y firmados por algún personaje o personajillo, popular o popularcillo, de los que pululan por los platós televisivos, o de los que prestan su voz, escasa de sabiduría la mayor parte de las veces, en tertulias varias y diversas.
¿Y este torbellino de libros hechos a medida con firmas de famosos o famosillos, es inocuo? ¿Acaso no tiene ninguna repercusión sobre ese especial cosmos donde cohabitan los lectores? Solo cabe una respuesta: es el arma perfecta para ir exterminado a los lectores existentes, y el medio más efectivo para cerrar las puertas a todo el que esté interesado en entrar en el mundo de la lectura. ¿Y quién está promoviendo (queriendo o sin querer) todo esto?: LAS EDITORIALES, aunque sea muy difícil de comprender.
Todas las mañanas nos podemos desayunar con la noticia de algún libro que ha escrito(?) alguno de esos personajes considerados populares, y que una editorial lanza al mercado a bombo y platillo. La última con la que me he encontrado es con una novela que, al parecer, va a estar firmada por una tal Raquel Sánchez Silva (Tele5 dixit), escritora(?) que declara, sin ningún rubor, que ha escrito la historia a ratitos, entre programa y programa, y que automáticamente ya está preparada para que se la publiquen (Planeta, por supuesto), sin que haya dedicado ni un solo día a releerla y releerla, a corregir y corregir y corregir… (como hace cualquier escritor de verdad). Al menos les podían enseñar cuales son los procesos mínimos que exige cualquier creación literaria, para que no metan la pata en las entrevistas promocionales que les programan. Aunque pienso, y estoy convencido de ello, que ni al supuesto autor/a ni a la editorial de turno eso les importa mucho; buscan la “pela” y solo la “pela”.
¿Pero por qué me atrevo a afirmar que con todo este entramado de falsos autores y libros preparados ad hoc se está MATANDO AL LECTOR? Hagamos un examen rápido y somero:
¡) Si ‘A’ (nuevo lector) compra uno de estos libros tan publicitados y con tan poca esencia literaria, lo más seguro es que se desilusione de inmediato, y no vuelva a gastarse ni un euro más en ningún otro, pues la lectura debe procurar placer y entretenimiento, algo que en modo alguno va a encontrar en esos libros. Resultado: esa persona (posible lector) va a dedicar su tiempo libre a cualquier otra actividad que le resulte grata, dejando de lado la lectura.
¡¡) Si ‘B’ (lector esporádico) adquiere, porque es lo primero que ve en el stand de la librería, cualquiera de esos libros preparados para el consumo inmediato y faltos de cualquier otro interés, es muy posible que se aburra muchísimo cuando lo lea, y que decida cambiar sus preferencias de ocio. Resultado: una más que probable deserción en masa de este tipo de lectores, que buscarán otras formas de pasar el tiempo alejadas de la lectura.
¡¡¡) Si “C” (lector habitual y riguroso) termina contaminado por esta nefasta política editorial, y se deja arrastrar por la potente maquinaria publicitaria que despliegan las editoriales para venderle (o más bien colocarle) sus libros, mucho me temo que acabe hartándose de tener que estar apartando continuamente la paja del grano. Resultado: buscará repartir su tiempo libre entre otras actividades menos contaminadas intelectualmente, y se irá apartando de los libros poco a poco, aunque nunca los olvide.
Inevitable conclusión: Aunque sea muy difícil de entender, la triste realidad es que las propias editoriales están abriendo el camino que les llevará hasta ese lugar donde alguien les tiene preparada su tumba, para mayor gloria y satisfacción de los políticos oficiales (que quieren a un pueblo ignorante), y para desconsuelo de los amantes de la buena literatura.
Si alguien del mundillo editorial quiere saber cuál es el final que les espera, solo tiene que fijarse en las que fueron en su día todopoderosas empresas discográficas, que siguieron la misma política de tierra quemada que en la actualidad están siguiendo los editores de libros, y que ahora andan, como almas en pena, echando la culpa de todos sus males a los otros (Internet, piratería, etc. ), cuando la única verdad es que no supieron, o no quisieron, dedicar su tiempo a promover la buena música, en lugar de pensar solo en el dinerito fresco e instantáneo.
Habrá quienes sean unos optimistas antropológicos, y no compartan esta teoría; a esos les pido que anoten en su agenda o en su diario este vaticinio, para que puedan comprobarlo y verificarlo pasado algún tiempo: LAS EDITORIALES ESTÁN MATANDO A LOS LECTORES Y, EN CONSECUENCIA, CAVANDO SU PROPIA TUMBA.
Me gustaría que no fuera así, pero creo, sinceramente, que mi pronóstico no es una predicción de adivino barato, sino una realidad que veremos no tardando mucho, para desgracia de los escritores y de los lectores.
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viernes, 16 de mayo de 2014
La pobreza de los premios literarios
¿Por qué la mayoría de los concursos y premios literarios sucumben a la simpleza y rechazan todo aquello que huela a verdadera creación literaria? La única respuesta que puedo encontrar a esta pregunta, es que buena parte del común de los jurados (esas gentes que presumen de instruidas), confunden el conocimiento de las reglas de expresión escrita con el verdadero talento creativo, talento creativo exigible a cualquier obra que pretenda llamarse “literaria”.
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domingo, 30 de marzo de 2014
Recorrido Circular
SOLO ESCUCHA y... disfruta de la suave sensualidad de las palabras
http://avozencuento.wordpress.com/2014/03/18/recorrido-circular/
http://www.ivoox.com/recorrido-circular-audios-mp3_rf_2933029_1.html?autoplay=1 Leer más...
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miércoles, 19 de marzo de 2014
Auge y caída de los premios literarios en España
… Los galardones literarios en España están en plena recesión. Hace unas semanas se entregó el Primavera de Novela al televisivo Màxim Huerta. Convocado por la editorial Espasa y el Ámbito Cultural de El Cortes Inglés, contaba con una cuantía golosa: 100.000 euros para el ganador (adelanto a cuenta de las futuras ventas). Sucede que, hasta 2012, el Primavera daba 200.000 euros al ganador y 30.000 al finalista (categoría ahora desaparecida). Respaldado por el todopoderoso Grupo Planeta y creado en 1997, el Primavera ha reducido su desembolso a menos de la mitad.
Leer más: http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-03-16/auge-y-caida-de-los-premios-literarios-en-espana_102136/#lpu6Exn0OhTimOCT
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viernes, 7 de febrero de 2014
TÉCNICA CUT-UP
Violando todas la reglas del lenguaje
Cansado de tanto encorsetamiento, de tanto seguir las normas establecidas, de aguantar que los auto-llamados “entendidos” del mundillo de las letras nos marquen las pautas (sin salirse de los cánones establecidos), aburrido de escuchar insulsas críticas literarias de esos múltiples personajes (filólogos, académicos, directores de cursos de supuesta creación literaria, y profesores de esas múltiples y variopintas escuelas de escritores que han nacido como hongos en cada esquina), que solo valoran con un bien una obra si está escrita siguiendo las muy tradicionales (y políticamente correctas) normas gramaticales, sintácticas y semánticas, pienso, creo y estoy convencido que ya es hora de liberarse, de rebelarse contra lo establecido y de romper con lo impuesto.
Propongo a todo el que escriba y que esté de acuerdo con lo que yo pienso, que, para alejarnos de la monotonía y simpleza de una literatura que se muere de aburrimiento, volvamos a retomar la “técnica Cut-up”, técnica que, como bien sabéis, intenta romper con la linealidad de la literatura común.
En los años 50 el pintor y escritor Brion Gysin desarrolló el método después de haberlo descubierto accidentalmente. Él había colocado hojas de periódico sobre una mesa para protegerla mientras cortaba papeles con una hojilla de afeitar. Luego de cortar sobre los periódicos pudo notar que las páginas recortadas mostraban interesantes yuxtaposiciones. Comenzó a cortar en secciones, deliberadamente, artículos de periódicos, para luego reordenados al azar en un nuevo texto, y después escribir sobre la prosa combinada tratando de compensar por los rompimientos en el sentido obtenido. Julio Cortázar también utilizó la técnica frecuentemente en Rayuela.
William S. Burroughs, perteneciente a la Generación Beat, es uno de los escritores más identificados con esta técnica experimental y rupturista.
No se debe considerar esta experimentación como algo sin objetivo. La peculiar filosofía de Burroughs, que en definitiva es la que ha dado trascendencia a su obra, es casi mesiánica. Según Burroughs, el ser humano está alienado por el lenguaje. Considera que el lenguaje (y las normas gramaticales y sintácticas que le caracterizan) es un organismo parásito, un virus, que ha elegido nuestras mentes como hábitat. El problema se complica porque los seres humanos infectados no saben que lo están.
Para Burroughs, la auténtica revolución no es de índole social, sino mental. Deshacerse del virus lenguaje es el primer paso. La guerra contra este virus establece una continuidad en gran parte de su obra, donde los protagonistas (humanos, extraterrestres, seres inorgánicos, demonios) están claramente de un bando o de otro y se enfrentan violentamente, sin reglas de ningún tipo.
Los esfuerzos de este autor por trascender las reglas del lenguaje consiguen finalmente destruir esa tiranía inherente, de tal manera que Burroughs consigue expresar imágenes y mundos como nadie ha podido antes. No se puede afirmar, empero, que haya conseguido este objetivo desde el primer momento. Las obras anteriormente mencionadas en ocasiones rozan la ilegibilidad y exigen un esfuerzo considerable por parte del lector. No es sino hasta su madurez, con la trilogía Ciudades de la noche roja, El lugar de los caminos muertos y Tierras del occidente donde este autor consigue el equilibrio entre accesibilidad, experimentación y revolución.
En estos tres libros la destrucción del lenguaje se lleva a cabo de manera tan sutil que en la práctica el lector no se da cuenta de que en realidad el texto está violando todas las reglas del lenguaje, logrando además que el texto se transforme en imágenes de modo fluido.
Su modo de escribir, en especial su uso de la técnica cut-up, ha repercutido e influido en la forma de escribir de músicos como Ian Curtis, David Bowie y Patti Smith, declarados admiradores del escritor.
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domingo, 26 de enero de 2014
"los premios literarios son una forma de corrupción"
El veterano editor Constantino Bértolo, que cumple diez años al frente del minoritario sello Caballo de Troya, perteneciente al grupo Penguin Random House, ha dicho a Efe que "los premios literarios son una de las formas de corrupción más claras de este país".
"Sorprende que los autores que han participado en ese tinglado de los premios se rasguen luego las vestiduras hablando de la corrupción de los demás; yo no los disculpo aunque entiendo que es difícil llevar a cabo la carrera de un escritor de una manera digna, incluso en lo económico, sin entrar en ese juego", ha añadido.
El editor ha matizado que no quiere decir que "todos los premios estén amañados; pero cuando hablamos de premios sabemos de qué premios hablamos".
Bértolo, que ha intervenido en la Universidad de Sevilla en un encuentro sobre la crítica literaria actual, ha dicho que "la crítica se ha adaptado al papel de mero acompañante del marketing editorial; es como una publicidad que busca cierto crédito y que difícilmente lo encuentra", y ha ironizado diciendo que si habla así es porque, a sus 67 años, su vida laboral está acabando.
Con internet "la crítica ha engordado, pero no ha crecido, porque sus valores y su selección es la misma; lo más importante no es el texto de la crítica, sino su selección, quién crea la necesidad de leer qué; y eso no lo hace la crítica sino el marketing editorial".
"Pertenezco a una época en la que los editores leían; hoy un editor que lee es un fracasado; si para publicar algo tienes que leerlo antes, mala cosa", ha añadido Bértolo, por cuyas manos pasan unos 500 manuscritos de narrativa al año, de los que sólo publica una media de ocho anuales.
Sobre si merece la pena enfrentarse cada año a esos 500 manuscritos, ha contestado con lo mejor de estos diez últimos años de trabajo: "Cuando encuentras un texto nuevo y reconocido, que ha llegado de manera espontánea" y que "si tú no lo publicas, a lo mejor no se publica nunca; en ese momento sabes por qué trabajas y que lo que haces tiene sentido".
La mayor parte de las novelas que publica no son largas, a diferencia de los superventas habituales, de los que dice que "los 'best-sellers' son como una habitación cómoda, deben ser habitables y, si son grandes, te acogen mejor; pasa como con la habitación del hotel, que tiene televisión, flores y algunas hasta libros".
De los 80 libros publicados en Caballo de Troya -nunca más de once al año- cinco no sólo han conseguido una segunda edición sino que han llegado a edición de bolsillo, aunque ha asegurado que si vende 600 ejemplares de media debe estar satisfecho.
Sobre que un gran grupo editorial mantenga en su seno un sello como Caballo de Troya -momento que aprovecha para ironizar con el significado de ese nombre- ha afirmado que tiene un sentido, primero porque "el capital vende lo que sea" y, segundo, porque "las editoriales independientes o pobres exploran para las grandes" y lo que él hace es trabajo de cantera".
Cuando se le recuerda que cuando descubrió a Ray Loriga exclamó "por fin, algo que no tiene que ver con el 68", responde que fue porque "el 68, con perdón, después de su derrota se refugió en el sentimentalismo de izquierdas y cultivó el existencialismo de la miseria; y ahí hay cierta cursilería tremendista".
Como editor prefiere descubrir narraciones en las que se vea "cómo la precariedad anida en el alma, sobre los miedos y los deseos" en los que se desenvuelve la actual generación de mileuristas.
Sobre qué ha de tener un libro para que lo publique, ha dicho: "Uno siempre tiene en la cabeza el libro que busca; que se enfrente al código dominante, que ofrezca un ángulo inesperado; que no sea experimental pero sí osado, teniendo en cuenta que la osadía puede consistir en plantear una novela muy tradicional; que sea una literatura con capacidad para reflejar un espacio y un tiempo".
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viernes, 17 de enero de 2014
DECÁLOGO PARA LOS JURADOS DE CUENTOS
(Opiniones ajenas)
DECÁLOGO FRÍVOLO PARA JURADOS DE RELATOS/CUENTOS
He sido jurado en varias ocasiones y la verdad es que con la práctica he terminado por desarrollar un instinto, una especie de sensor localizador de truños, y hasta una técnica evaluadora políticamente incorrecta:
1. Si el primer párrafo contiene alma, corazón, felicidad o demás zarandajas, me cepillo el cuento.
2. Si es un cuento de nobles sentimientos, muy bien tiene que estar escrito para que no me lo cepille.
3. Los cuentos de actualidad rabiosa (pateras, mujeres maltratadas, putas buenas, niños descalzos, minusválidos perfectos, etc.) también me los cepillo.
4. Los cuentos demasiado asertivos también me los cepillo.
5. Los que me cuesta un huevo entender, porque están llenos de palabros raros (que se nota de lejos que no sabe manejar el autor), también me los cepillo.
6. Los de finales con sorpresita, tipo qué ingenioso soy, también me los cepillo.
7. Los ñoños me los cepillo.
8. Los super-culturetas también me los cepillo.
9. Si aparece el belfo de tu boca o un abuelo que recuerda su primer mes de vida con pelos y señales, me los cepillo.
10. Total, que al final tengo que dar otra vuelta para no dejar mi elección desierta. Por lo que mi método resulta ser completamente ineficaz.
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DECÁLOGO FRÍVOLO PARA JURADOS DE RELATOS/CUENTOS
He sido jurado en varias ocasiones y la verdad es que con la práctica he terminado por desarrollar un instinto, una especie de sensor localizador de truños, y hasta una técnica evaluadora políticamente incorrecta:
1. Si el primer párrafo contiene alma, corazón, felicidad o demás zarandajas, me cepillo el cuento.
2. Si es un cuento de nobles sentimientos, muy bien tiene que estar escrito para que no me lo cepille.
3. Los cuentos de actualidad rabiosa (pateras, mujeres maltratadas, putas buenas, niños descalzos, minusválidos perfectos, etc.) también me los cepillo.
4. Los cuentos demasiado asertivos también me los cepillo.
5. Los que me cuesta un huevo entender, porque están llenos de palabros raros (que se nota de lejos que no sabe manejar el autor), también me los cepillo.
6. Los de finales con sorpresita, tipo qué ingenioso soy, también me los cepillo.
7. Los ñoños me los cepillo.
8. Los super-culturetas también me los cepillo.
9. Si aparece el belfo de tu boca o un abuelo que recuerda su primer mes de vida con pelos y señales, me los cepillo.
10. Total, que al final tengo que dar otra vuelta para no dejar mi elección desierta. Por lo que mi método resulta ser completamente ineficaz.
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viernes, 20 de diciembre de 2013
domingo, 3 de noviembre de 2013
Antonio Muñoz Molina en el Premio Pincipe de Asturias 2013 de las letras
Extracto del discurso del escritor Antonio Muñoz Molina en la entrega de los Premios Principe de Asturias 2013 :
“Escribir empieza siendo casi siempre un sueño o un capricho o una vocación imaginaria. Pero el sueño, el deseo, el capricho, no llegan a cuajar en nada si no se convierte en un oficio…
... Hay algunas singularidades en el oficio de escribir, como las hay en cualquier otro. La primera es que la necesidad humana que satisface es una de las más intangibles, aunque también una de las más universales: la de saber historias y la de contarlas, es decir, dar una forma inteligible al mundo mediante las palabras…
... Nos dedicamos, pues, a un oficio más antiguo y más útil de lo que parece. También a un oficio mucho más incierto. Porque en él, y esta es su segunda singularidad, la experiencia no ofrece ninguna garantía, y puede haber una divergencia escandalosa entre el mérito y el reconocimiento. Quien escribe sabe que ha de dedicar a su oficio tantas horas y tantos años como un artesano al suyo, y que sin esa dedicación no logrará completar nada de valor. Pero también sabe que la entrega, por sí misma, no garantiza la calidad del resultado, porque la experiencia y la dedicación pueden conducirlo al amaneramiento anquilosado y a la parodia de sí mismo. Y también sabe que lo mejor unas veces es reconocido de inmediato y otras veces es ignorado, y que lo que parecía mejor a veces se desmorona al cabo de muy poco tiempo, y que una extraña justicia tardía alumbra mucho tiempo después, sin compensación posible, al talento verdadero que no brilló en vida.”
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jueves, 24 de octubre de 2013
Esos mal llamados concursos "literarios"
En los fallos de los concursos, mal llamados literarios, nos encontramos casos “chistosos”, como el del Museo de la Palabra (concurso de microrrelatos ya desprestigiado totalmente, a pesar de su corta vida), otros insípidos como el de los “abogados”, otros donde nos cuentan la vida de su gato, cuando murió atropellado por un vehículo de cuatro ruedas y motor ruidoso (sin saber que eso se llama automóvil). También hay bases de determinados certámenes que nos instan a contar historias sobre los dolores de estómago o las alergias del verano, o a defender los derechos humanos (siempre que sean políticamente correctos) y también los inhumanos, y… más y más y más, sin que la literatura aparezca por ninguna parte. ¿Tienen derecho a tener su propio espacio los “chistosos”, y los “abogados”, y los “gatunos”, y los defensores de todo y de nada, y los que padecen dolor de estómago, alergias y enfermedades varias? Por supuesto que sí. Pero alguien tendría que poner algo de orden en todo esto, para no confundir la literatura con los chistes, ni con las enfermedades, ni con esas otras historietas tan diversas y variopintas. ¿Y quién debería intervenir para diferenciar lo que es un certamen literario de lo que es un concurso de chistes (por muy buenos que sean)? ¿Y quién debería explicar las diferencias que existen entre un relato/cuento literario y una bonita redacción de hechos sobre temas diversos, vividos o padecidos? A mí solo se me ocurre pensar que ahí tendría que estar nuestro insigne Ministerio de Cultura, marcando, o al menos sugiriendo, unas normas sencillas, pero clarificadoras, de modo que en las bases de los certámenes convocados por las diversas entidades, asociaciones o fundaciones, quede perfectamente claro el tipo de obra o trabajos que pretenden premiar, para que cada cual sepa dónde y por qué participa. Pero, como todos sabemos, nuestros ministros de cultura a lo que menos tiempo le dedican es, precisamente, a la cultura, por lo tanto, tendremos que seguir tragándonos concursos de chistes e historietas varias disfrazados como si de “verdadera literatura” se tratara, que eso luce mucho para la foto cultural de nuestros ilustres dirigentes y políticos.
Yo pensaba (ignorante que soy) que solo existía la tele-basura, pero me voy dando cuenta que también existen los libros-basura y los concursos-basura. Y, por supuesto, un Ministerio de Cultura-basura.
Antonio Blázquez Madrid
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Antonio Blázquez Madrid
domingo, 22 de septiembre de 2013
domingo, 28 de julio de 2013
FABRICANDO UN "BEST SELLER"
Fabricando un 'best seller' – (Bel Carrasco)
Dos kilos cumplidos de amor, preferiblemente escabroso y prohibido, cuarta y mitad de misterio, un buen chorro de sangre caliente y todo bien aliñado con salsa picante a base de sexo más o menos explícito. Si esto fuera la receta para cocinar un best seller, que no lo es, me la quitarían de las manos, incluso más de uno sería capaz de vender a su madre para conseguirla. Y es comprensible porque sólo a base de alcanzar la cota de los libros más vendidos los escritores logran salir de miserias. Picapedreros de las palabras, esforzados galeotes en el mar de la fabulación.
El de escribidor es el oficio más solitario y peor remunerado del mundo del arte, el que exige más horas de remar contracorriente y mayores dotes creativos. No se trata sólo de escribir bien, sino de ejercer de psicólogo, sociólogo, amén de demostrar aguda capacidad de observación, memoria de elefante e ingenio a la hora de concebir personajes con vida propia y tramas que enganchen al lector. En el gremio de la buena y mala letra hay de todo. Autores hartos de fama y gloria que para librarse de la presión que ello supone publican con pseudónimo y otros capaces de lo que sea para estar en el candelabro. Lo primero es lo que ha hecho la madre de Harry Potter, J.K.Rowling al publicar una novela policiaca con el nombre de Robert Galbraith, La llamada del cuco, muy bien recibida por la crítica pero con unas ventas relativamente modestas, 1.500 ejemplares, hasta que se descubrió quién estaba bajo el nombre falso y se agotaron las ediciones lo que demuestra que vende más la celebridad del autor que el título o el contenido de la obra. En cambio a nuestra simpar Lucia Etxebarria, alérgica al el anonimato, se apuntó a uno de esos programas estivales que ella misma calificó de "basura sensacionalista", donde ha montado un buen pollo antes de salir por piernas. No se sabe es si lo hizo por dinero o por puro exhibicionismo. Lo que sí, que es una señora realmente insoportable. Pero vayamos al grano, ¿cuál es el best seller del estío? El duelo en la cumbre enfrenta al veterano Dan Brown (Inferno) y a un joven recién llegado Joël Dicker, autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert. El primero no lo he leído, ya tuve bastante con sus dos títulos anteriores, pero sí puedo recomendar el de Dicker como un ejemplo de literatura de entretenimiento con marchamo de calidad. Se trata básicamente de uno de esos relatos caleidoscópicos que sólo a base de unos cuantos cristales, un amor prohibido y la muerte de una joven, consigue deslumbrar con infinidad de cambiantes imágenes. Un ejemplo de las mil caras que tiene la verdad y de cómo el buen escritor las manipula a su antojo para mantener la atención del lector gracias a un impecable estructura. La novela habla también de la crisis de creación, de la amistad entre dos escritores y las estrategias de las editoriales que, en Estados Unidos, pueden contratar a un autor por cinco novelas que aún no ha escrito, como si se tratara de fabricar tractores. Ante la penuria lectora y la incertidumbre del mercado, amenazado por la sombra del ebook, las editoriales intentan amarrar bien sus proyectos, ir sobre seguro con éxitos seguros y eso impide cada vez más el acceso de nuevas voces con lo que magníficas historias se esfuman en el éter. Algunos sellos lanzan ediciones no venales en plan de prueba que se repartan entre críticos y periodistas especializados para que den su opinión antes de la publicación oficial. Best seller que nacen y otros que se hacen. Títulos programados por el marketing editorial y otros que triunfan por sus propios méritos; el boca a oreja que es la promoción más sana y a la larga la más eficaz. Ocurrió con El tiempo entre costuras de María Dueñas o la primera entrega de Millenium de Stieg Larsson. El pasado verano tuvimos el fenómeno Cincuenta sombras de Grey, trilogía de E.L James que enganchó a muchas lectoras de mediana edad de sexualidad insatisfecha y tuvo múltiples imitadores que tocaron la tecla erótica. Cuando el año que viene por estas fechas se estrene la película habrá que soportar otro aluvión de más de lo mismo. Porque, al fin y al cabo, y pese a la libertad de expresión leemos y vemos sólo lo que a unos cuantos les interesa y antoja.
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El de escribidor es el oficio más solitario y peor remunerado del mundo del arte, el que exige más horas de remar contracorriente y mayores dotes creativos. No se trata sólo de escribir bien, sino de ejercer de psicólogo, sociólogo, amén de demostrar aguda capacidad de observación, memoria de elefante e ingenio a la hora de concebir personajes con vida propia y tramas que enganchen al lector. En el gremio de la buena y mala letra hay de todo. Autores hartos de fama y gloria que para librarse de la presión que ello supone publican con pseudónimo y otros capaces de lo que sea para estar en el candelabro. Lo primero es lo que ha hecho la madre de Harry Potter, J.K.Rowling al publicar una novela policiaca con el nombre de Robert Galbraith, La llamada del cuco, muy bien recibida por la crítica pero con unas ventas relativamente modestas, 1.500 ejemplares, hasta que se descubrió quién estaba bajo el nombre falso y se agotaron las ediciones lo que demuestra que vende más la celebridad del autor que el título o el contenido de la obra. En cambio a nuestra simpar Lucia Etxebarria, alérgica al el anonimato, se apuntó a uno de esos programas estivales que ella misma calificó de "basura sensacionalista", donde ha montado un buen pollo antes de salir por piernas. No se sabe es si lo hizo por dinero o por puro exhibicionismo. Lo que sí, que es una señora realmente insoportable. Pero vayamos al grano, ¿cuál es el best seller del estío? El duelo en la cumbre enfrenta al veterano Dan Brown (Inferno) y a un joven recién llegado Joël Dicker, autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert. El primero no lo he leído, ya tuve bastante con sus dos títulos anteriores, pero sí puedo recomendar el de Dicker como un ejemplo de literatura de entretenimiento con marchamo de calidad. Se trata básicamente de uno de esos relatos caleidoscópicos que sólo a base de unos cuantos cristales, un amor prohibido y la muerte de una joven, consigue deslumbrar con infinidad de cambiantes imágenes. Un ejemplo de las mil caras que tiene la verdad y de cómo el buen escritor las manipula a su antojo para mantener la atención del lector gracias a un impecable estructura. La novela habla también de la crisis de creación, de la amistad entre dos escritores y las estrategias de las editoriales que, en Estados Unidos, pueden contratar a un autor por cinco novelas que aún no ha escrito, como si se tratara de fabricar tractores. Ante la penuria lectora y la incertidumbre del mercado, amenazado por la sombra del ebook, las editoriales intentan amarrar bien sus proyectos, ir sobre seguro con éxitos seguros y eso impide cada vez más el acceso de nuevas voces con lo que magníficas historias se esfuman en el éter. Algunos sellos lanzan ediciones no venales en plan de prueba que se repartan entre críticos y periodistas especializados para que den su opinión antes de la publicación oficial. Best seller que nacen y otros que se hacen. Títulos programados por el marketing editorial y otros que triunfan por sus propios méritos; el boca a oreja que es la promoción más sana y a la larga la más eficaz. Ocurrió con El tiempo entre costuras de María Dueñas o la primera entrega de Millenium de Stieg Larsson. El pasado verano tuvimos el fenómeno Cincuenta sombras de Grey, trilogía de E.L James que enganchó a muchas lectoras de mediana edad de sexualidad insatisfecha y tuvo múltiples imitadores que tocaron la tecla erótica. Cuando el año que viene por estas fechas se estrene la película habrá que soportar otro aluvión de más de lo mismo. Porque, al fin y al cabo, y pese a la libertad de expresión leemos y vemos sólo lo que a unos cuantos les interesa y antoja.
viernes, 19 de abril de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
Grandes cuentos para leer y escuchar
CUENTOS CORTOS PARA DISFRUTAR
Entra en el enlace y disfruta de algunos de los mejores cuentos que se han escrito
http://www.rincondelpoeta.com.ar/indexcuentos.htm Leer más...
martes, 1 de enero de 2013
D. Quijote de la Mancha
No dejes de entrar y disfrutar de esta genial obra. Versión en español antiguo, con traducción al español actual con solo pinchar en (T).
http://quijote.bne.es/libro.html Leer más...
miércoles, 26 de diciembre de 2012
NAVIDAD 2012
FELIZ NAVIDAD. Y la esperanza de que el próximo Año Nuevo 2013 esté lleno de fantasías literarias.
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| Salvador Dalí |
domingo, 9 de diciembre de 2012
Narrador en Segunda Persona
Un interesante enlace de un amigo, para la discusión literaria sobre el Narrador en Segunda Persona. http://primaduroverales.wordpress.com/2010/09/16/narrador-en-segunda-persona/
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miércoles, 21 de noviembre de 2012
Premios Atlantis "La Isla de las Letras"
INVITACIÓN: http://www.tucamon.es/agenda/ver/29/11/2012
El próximo día 29/11 (jueves), a las 18 horas, en el Espacio Cultural CAMON de Madrid (Plaza de Moncloa, 1 –acceso por c/ Princesa-), está programado el acto de presentación de la III Edición de los premios Atlantis "La Isla de las Letras". En dicho acto, como en años anteriores, serán premiados los libros y autores más destacados dentro de las publicaciones llevadas a cabo en 2011. Hay cuatro finalistas por cada una de las cinco categorías establecidas para estos premios, y tengo la satisfacción de estar, en la categoría de “novela urbana”, entre los cuatro finalistas, con mi novela “El Triángulo”. Aunque son más bien escasas las esperanzas que tengo de que el “infalible jurado” otorgue el premio a mi novela (pesimismo-realista se llama a esto), no obstante, me permito invitaros al acto, por si alguno está interesado en conocer, de paso, ese magnífico Espacio Cultural.
Os envío un enlace: http://www.tucamon.es/agenda/ver/29/11/2012 , donde podréis ver el desarrollo del acto de la entrega de premios, por si queréis apuntaros. Por supuesto, la entrada es GRATIS.
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domingo, 14 de octubre de 2012
Las líneas de la mano
® LAS LÍNEAS DE LA MANO
© Antonio Blázquez Madrid
(PREMIO VIII Certamen literario de la Universidad S. Buenaventura –Cali –Colombia)
Lo recuerdo bien. Cuando mi inocencia era más grande que mi edad, me sentía orgulloso de tener grabada en la palma de la mano la inicial de mi nombre: una M de Mario que mostraba con cierta vanidad, y que procuraba pintar en el lugar más visible de las portadas de mis libros y cuadernos. Yo, por aquel entonces, siempre imaginé cuánta envidia debía de sentir mi amigo, Santiago, pues nunca pudo conseguir que en su mano se reflejase la suya.
Por una extraña alergia, según pronosticó el doctor, una de las líneas se fue difuminando al final de una primavera, hasta llegar a desaparecer. Mi infantil imaginación no me permitió creer en las razones dadas por el médico, y pensé que fue la traición que había sufrido días antes de mi mejor amigo, y que rompió mi inocencia, lo que borró de mi mano una parte de aquella letra.
Pero aún me parecían hermosas las tres líneas que quedaban. Y seguí contemplándolas con satisfacción durante los años de la adolescencia; y en nuestro rincón privado del parque se las mostraba a mi primer amor, contándole la historia de la parte perdida. Hasta que un día, inesperadamente, cuando el verano terminaba, otra de las líneas se fue borrando. Coincidió entonces con mi primera ruptura amorosa, y le eché todas las culpas sin buscar otra explicación.
Aún me quedaba la mitad de mi nombre, y procuré sentirme feliz pensando que hubo otros que nunca tuvieron el suyo grabado en la palma de su mano. Una mañana, al levantarme, en los días finales de un otoño de otros muchos que ya habían pasado, descubrí la falta de la mitad de las dos líneas que todavía tenía, y en ese momento comencé a sentir el vacío que la estrenada soledad, provocada por una nueva y tormentosa ruptura, había comenzado a dejar en mí, y la culpé de la nueva perdida.
Dejé transcurrir el tiempo sin volver a mirar lo poco que quedaba de mi nombre, por temor a no ver nada de mi anterior existencia, hasta que una noche del final de un gélido invierno, mientras frotaba mis manos al lado de una vieja estufa intentando quitar de mi piel el intenso frío que me invadía, casi sin querer me vi la palma de la mano, y la encontré lisa, vacía, sin ningún resto de aquella letra de la que tan orgulloso siempre me había sentido. Pero ya ni siquiera me molesté en buscar algún hecho o circunstancia que lo justificara.
Nunca supe cuando desapareció la última línea, ni el motivo por el que se fue de mi mano, pero ahora, cada día, mantengo el puño cerrado con fuerza y con rabia, no sé bien si para luchar contra el destino o para evitar que otros vean cómo se fue mi vida.
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miércoles, 10 de octubre de 2012
sábado, 4 de agosto de 2012
VIII CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO
Universidad de San Buenaventura Cali
ACTA DEL JURADO.
VIII CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO
DE POESIA y CUENTO
2012
El martes 17 de Julio de 2012, se reúne el Jurado del VIII
CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO DE POESÍA Y CUENTO,
en la Universidad de San Buenaventura Cali, para tras varias sesiones
de trabajo y deliberación, llegar a conclusiones y otorgar los Premios
y Menciones correspondientes al VIII CONCURSO LITERARIO
BONAVENTURIANO DE POESÍA Y CUENTO.
Por unanimidad el jurado concuerda en la alta calidad de la mayoría
de las obras de los 901 escritores de 33 países participantes:
Albania, Alemania, Argentina, Bielorrusia, Bolivia, Canadá,
Cuba, Colombia, Comores, Costa de Marfil, Chile, El Salvador,
Ecuador, Egipto, España, Estados Unidos de América, Francia,
Gran Bretaña, Guatemala, Gabón, Honduras, Italia, Israel,
Malasia, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico,
República Dominicana, Rumanía, Uruguay, Venezuela. Para
todos ellos nuestro reconocimiento, nuestras congratulacionesLos países con mayor participación fueron: Argentina, Perú, México y
Colombia. La gran mayoría de los escritores que respondieron a
nuestra convocatoria son estudiantes, docentes y egresados de
prestigiosas universidades e instituciones educativas del mundo,
incluyendo a la Universidad de San Buenaventura, que tiene
concursando obras de escritores de la Sede y de las tres seccionales,
lo que reafirma a nuestro Concurso literario como un importante
espacio de gesta creativa y literaria en el ámbito universitario a nivel
nacional e internacional.
La Universidad de San Buenaventura Cali agradece la especial
colaboración de la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración
Oral Escénica y de su director el reconocido maestro, escritor, poeta y
dramaturgo cubano-español Francisco Garzón Céspedes, tanto en el
proceso de convocatoria, como en el comprometido y exigente de
selección de las obras presentadas al Concurso, apoyando a nuestro
grupo de trabajo con la activa su activa participación y la de la
cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral escénica.
El jurado, integrado por tres prestigiosos creadores, docentes
universitarios, escritores y promotores culturales:
SALOMÉ GUADALUPE INGELMO (ESPAÑA)
Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid
(UAM) con Tesis en régimen de cotutela con la Università degli Studi de
Pisa, Italia. Miembro del Instituto para el Estudio del Oriente Próximo,
con sede en la UAM. Profesora honorífica de la Universidad Autónoma
de Madrid. Sus textos narrativos y dramatúrgicos han recibido
numerosos premios internacionales y nacionales y se encuentran
editados en diversas antologías. Es Jurado Permanente del Concurso
Literario Internacional “Ángel Ganivet” (Cuento y Poesía) de Finlandia
con la colaboración de la Dirección General de la Ciudadanía Española
en el Exterior, el Ministerio de Trabajo e Inmigración de España, la
Embajada de España en Helsinki, la Universidad de Helsinki, las
Embajadas de Argentina, México, Chile, Cuba, Perú, Venezuela, la
agencia Española de Turismo en Finlandia, la Cátedra Iberoamericana
Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE) y la agencia de viajes
Hispania.
Ha recibido prestigiosos premios literarios en los últimos años. Es
ganadora absoluta del II Concurso Internacional de Microtextos
Garzón Céspedes 2010, organizado por la Cátedra Iberoamericana
Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE); II Premio “Paso del
Estrecho” de la Fundación Cultura y Sociedad de Granada; I Premio
“Prologando a los clásicos” de la Editorial Nemira, etc. Ha resultado
segundo premio en: III Certamen Literario “Paso del Estrecho” de la
Fundación Cultura y Sociedad de Granada, XVII Certamen de Relato
Breve y Poesía “Mujerarte” de la Delegación de la Mujer de Lucena, X
Certamen Literario "Federico García Lorca" del Ayuntamiento de
Parla, VI Premio “Briareo” de Cuentos organizado por la Asociación de
Amigos de los Molinos de Mota del Cuervo, Certamen Literario
Nacional José María Franco Delgado de la Hermandad de los
Estudiantes de San Fernando de Cádiz, I Concurso de Leyendas PJ
SICA. Ha sido Premio Extraordinario de Cuento Hiperbreve en el
Concurso Internacional de Microficción para Niñas y Niños “Garzón
Céspedes” 2009 de la CIINOE. Se concedió el Premio Internacional de
Soliloquio Teatral Hiperbreve “Garzón Céspedes” 2011 a su texto
Medea encadenada. Su obra La maldición de Casandra obtuvo el
Premio Internacional de Monoteatro Sin Palabras Hiperbreve “Garzón
Céspedes” 2011. Así mismo ha resultado finalista y ha recibido
diversos accésit en buen número de certámenes literarios: I Premio
Nacional de Relato Corto sobre Texto Científico de la Universidad de
Murcia, XIII Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve 2010
de la Universidad de La Laguna, Premio "Las redes de la memoria,
2008" de la Asociación Globalkultura Elkartea, I Premio Grup Loebher
de Relato Temático, Certamen de Relatos Cortos Mujeres sin
Fronteras, XVIII Concurso Literario San Martín de Valdeiglesias, I
Certamen Internacional de Literatura Hiperbreve “El Rioja y los 5
Sentidos”.
LUISA MARÍA GUERRA (CUBA/COLOMBIA)
Escritora, docente universitaria, promotora y gestora cultural. Ha
publicado libros de poesía y cuento que han sido traducidos a
diferentes idiomas. Fue durante más de treinta años especialista en
promoción de la cultura y las Artes en el Ministerio de Cultura de
Cuba. Por su extraordinaria labor en el campo de la cultura y las artes
ha sido distinguida con importantes reconocimientos nacionales e
internacionales. Ha participado en eventos culturales en España,
Alemania, Bulgaria, Rusia, Francia, Venezuela, México, cuba,
colombia, entre otros países. Ha sido jurado de prestigiosos
concursos literarios.
PEDRO MARIO LÓPEZ DELGADO (CUBA-COLOMBIA).
Licenciado en Historia del Arte en la Universidad de la Habana,
Magister en Educación: Desarrollo Humano, Universidad de San
Buenaventura, seccional Cali.
Poeta, narrador, dramaturgo. Premiado en importantes Concursos
literarios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Concurso
literario nacional “13 de Marzo”, convocado por la Universidad de la
Habana. Premio concurso DAVID de la Unión Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba. Premio Nacional de Literatura para niños y jóvenes
“LUÍS ROGELIO NOGUERAS”, La Habana, Cuba. Mención en el
concurso internacional de poesía “LETRAS DEL MUNDO”, convocado
por la Editorial Nueva Era, Buenos Aires, Argentina.
Es docente y coordinador del área artística y cultural de la Dirección
de Bienestar Institucional en la Universidad de San Buenaventura,
Cali. Coordina la realización del Concurso Literario Bonaventuriano
desde su primera edición.
El jurado decidió, después de analizar las obras presentadas por los
901 participantes, otorgar los siguientes premios y menciones:
PREMIOS CUENTO:
.
PRIMER PREMIO: CIUDAD PERDIDA.
AUTORA: JENNY VALENCIA ALZATE. CALI, COLOMBIA.
Estudiante de noveno semestre de Licenciatura en Literatura
en la Universidad del Valle y cronista del periódico cultural La
Palabra de la Universidad del Valle.
.
SEGUNDO PREMIO: NIÑO Y PÁJARO.
AUTOR: SEBASTIÁN MARCELO BASSANO. SANTA FE,
ARGENTINA.
Ingeniero civil, escritor aficionado.
.
TERCER PREMIO: LAS LÍNEAS DE LA MANO.
AUTOR: ANTONIO BLÁZQUEZ. MADRID, ESPAÑA.
Ha sido reconocido con importantes premios literarios en
concursos nacionales e internacionales.
MENCIONES CUENTOS
.
GRUPO NO VIOLENTO.
AUTOR: MIGUEL FERNANDO CARO GAMBOA, CALI,
COLOMBIA.
Reconocido escritor y promotor cultural colombiano. Docente
de la facultad de derecho de la Universidad de San
Buenaventura, Cali.
.
ADOLECIDOS.
AUTOR: AMAURYS GARCÍA CALVO. LA HABANA, CUBA.
Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Central,
Villa clara, Cuba. Ha sido reconocido con importantes premios
literarios.
.
BÚSQUEDA.
AUTOR: DENNIS ARIAS CHÁVEZ. PERÚ.
Magister en Educación Superior, docente e investigador
universitario. Escritor que ha sido reconocido con importantes
distinciones nacionales e internacionales.
.
SUPER ALMACENES LA FORTUNA
AUTOR: ALFREDO BALDOVINO BARRIOS. EL CESAR,
COLOMBIA.
Estudiante de Español y Literatura. Ha sido merecedor de
importantes reconocimientos literarios. Ha publicado sus obras
en diferentes medos culturales de su región.
.
PASAJE EN DIRECCIÓN ÚNICA.
AUTOR: HERTOR JULIO GARCÍA GAONA. BOGOTÁ.
COLOMBIA.
Estudiante de Creación Literaria, Universidad Central de
Colombia.
.
LAS MANZANAS.
AUTOR: DANIEL MARTÍ MORENO. VALENCIA, ESPAÑA.
Estudiante Universitario de Filología Hispánica. Docente de
Lengua y Literatura. Ha publicado algunas de sus obras en
diferentes medios de su país.
PREMIOS POESÍA.
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PRIMER PREMIO: MOMENTO DEL DECIR.
AUTOR: DANNY LEÓN MONCADA. BUCARAMANGA,
COLOMBIA.
Estudiante de la Licenciatura en Español y literatura de la
Universidad Central de Santander.
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SEGUNDO PREMIO: ALGUIEN SUBE EN ARBOL POR LA
LLUVIA.
AUTOR: MAURICIO CAPPELLI. CALI, COLOMBIA.
Ingeniero industrial, egresado de la Universidad del Valle.
Especialista en gestión de talento humano vinculado a la
Universidad Libre, Cali, Colombia. Ha sido merecedor de
importantes reconocimientos literarios.
.
TERCER PREMIO: MY DIORAMA.
AUTOR: BORIS ROZAS BAYON. ESPAÑA.
Ha sido reconocido con importantes premios y menciones en
concursos literarios nacionales e internacionales. Ha publicado
sus obras en diferentes antologías y medios de su país.
MENCIONES:
.
ENERO, ÚLTIMOS DÍAS.
AUTOR: JOSÉ LUIS VISCONTI. LA PLATA, ARGENTINA.
Periodista egresado de la Escuela Superior de Periodismo y
Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.
Licenciado en comunicación social, Universidad de La Plata,
Argentina. Ha obtenido premios literarios de mucha importancia
y publicado sus obras en diferentes libros, antologías y medios
literarios de su Páis.
.
TRANSEÚNTES DEL INSOMNIO.
AUTOR: JENNY BERNAL. BOGOTÁ, COLOMBIA.
Gestora cultural y co-fundadora del Festival de Narrativa y
Poesía “Ojo en la Tinta”. Actualmente coordina la sección de
literatura de la revista Contestarte de la Universidad Nacional
de Colombia. Sus poemas han aparecido en diferentes revistas
virtuales e impresas de México, Chile y Colombia.
.
MÁSCARAS.
AUTOR: JUAN MIGUEL CRUZ SUAREZ. CUBA.
Ha sido ganador de importantes premios en concursos literarios
en diferentes países. Sus obras han sido publicadas en
antologías y otras ediciones literarias en diferentes naciones.
.
AVE MORTAL.
AUTOR: LETICIA SALAZAR CASTAÑEDA. DURANGO,
MÉXICO.
Reconocida con importantes distinciones literarias. Sus novelas,
cuentos y poemarios han sido publicadas por diferentes
editoriales.
Para que así conste firman la presente,
SALOMÉ GUADALUPE INGELMO
LUISA MARÍA GUERRA
PEDRO MARIO LÓPEZ DELGADO
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martes, 3 de julio de 2012
Noticias/prensa/Editores
Noticias/prensa/Editores
Ya tenemos finalistas para la III Edición de los Premios Atlantis "La Isla de las Letras". Se desvela la lista de títulos finalistas que competirán por alzarse con el galardón de mejor obra del año en las diferentes categorías en una nueva edición de los premios literarios "La Isla de las Letras", en las que participan diferentes novelas publicadas durante el año 2011.
Categoría: Novela Urbana
Novelas finalistas:
Título: Cartucho Autor: Miguel Ángel Ambrosio
Título: El Triángulo Autor: A. Blázquez Madrid
Título: Vuelve la inquisición Autor: Carlos Cebrían
Título: El barro y la costilla Autor: Julio Antonio García Leer más...
Ya tenemos finalistas para la III Edición de los Premios Atlantis "La Isla de las Letras". Se desvela la lista de títulos finalistas que competirán por alzarse con el galardón de mejor obra del año en las diferentes categorías en una nueva edición de los premios literarios "La Isla de las Letras", en las que participan diferentes novelas publicadas durante el año 2011.
Categoría: Novela Urbana
Novelas finalistas:
Título: Cartucho Autor: Miguel Ángel Ambrosio
Título: El Triángulo Autor: A. Blázquez Madrid
Título: Vuelve la inquisición Autor: Carlos Cebrían
Título: El barro y la costilla Autor: Julio Antonio García Leer más...
viernes, 15 de junio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
"La Caja"
® LA CAJA
© Antonio Blázquez Madrid
( Cuento publicado en la Antología “Madrid: Golpe a la Crisis” )
-12 narradores en clave de cuento - Mayo/2012-
-12 narradores en clave de cuento - Mayo/2012-
Vivía sola en la calle El Laurel, en el centro de los barrios antiguos de la ciudad: callejuelas pequeñas y estrechas y los edificios con un cierto olor a viejo y desconchones en sus fachadas. Las casas no tenían ascensor, ni calefacción, pero lo importante es que eran baratas; lo que quiero decir es que el alquiler que pagaba por una de esas viejas viviendas era más bien poco. La crisis, la maldita crisis me había dejado sin trabajo y con una mísera paga mensual como nueva desempleada, que cobraba con ansiedad, para cubrir mis gastos más perentorios, a primeros de cada mes a través de la oficina de empleo (siempre me ha parecido absurdo, e incluso insultante, que llamen oficina de empleo al lugar donde día a día hacemos cola durante horas los que no tenemos trabajo). Es verdad que sin marido ni pareja fija, y sin hijos ni otras responsabilidades familiares de ese tipo, bien podría haber vuelto a la casa paterna cuando caí en el negro pozo del paro, pero después de unos cuantos años viviendo con la libertad que da la independencia, no era una opción que me sedujera demasiado y, por eso, preferí reducir al mínimo mis gastos personales e irme a vivir a un piso más acorde con mi nueva y escasa economía, antes de perder esa independencia y libertad a la que ya me había acostumbrado. Mi vecino de escalera era Jorge; con él mantenía largas charlas y juntos compartíamos algunos placeres y secretos personales a la luz de una solitaria y poco decorativa bombilla. Habíamos aprendido a completar y decorar nuestras respectivas casas con lo que los más pudientes iban dejando en la calle. No quiero decir con esto que fuéramos unos tristes buscadores de objetos tirados en la basura, ¡no!, simplemente que algún que otro elemento de los utilizados en la casa procedía de lo que otros ciudadanos, en mejor situación económica, habían ido abandonando. Por lo demás, éramos felices, y siempre había un par de cervezas dispuestas para la hora de la tertulia. Tal vez por la costumbre adquirida, aquella tarde, cuando volvía a casa, mi mirada se posó sobre una caja abandonada al lado de los cubos de basura. Era de tamaño medio, atada con una cuerda, y seguramente alguien la habría tirado allí para que fuera recogida por los basureros al anochecer. Estaba en una esquina, a escasos metros del portal donde vivía. La curiosidad me hizo dar la vuelta en mi camino, y volví a pasar por delante de ella. Era una caja sin nada especial en su exterior, ningún detalle que le diera un cierto atractivo; ni una triste marca comercial decoraba su existencia; ni siquiera era blanca. Era una simple caja de cartón de color cartón: ese color frío, triste, indefinido e indefinible. Era lo que se puede decir una caja común, sin pedigrí, Capsa Vulgaris, que dirían los científicos, y allí estaba tirada, como se tira en esta sociedad todo lo que ya no interesa. Pobrecita, tan nueva y allí abandonada a su suerte. La miré una y otra vez y pensé en lo útil que me sería para guardar todos los cachivaches que tenía esparcidos en mi salón. Pero no me atrevía a cogerla, pues parecería una vagabunda cualquiera, y tampoco era eso; yo tenía mi dignidad aún integra y no quería dar la imagen entre la vecindad de que estaba necesitada hasta esos extremos. Estando en esos pensamientos se cruzó en mi camino mi mejor vecino y amigo, Jorge. Nos saludamos y comenzamos a charlar de mil y un asuntos: de las escandalosas cifras del paro; de las incomprensibles y multimillonarias ayudas dinerarias a los bancos; de las subidas de impuestos a los de siempre, sin tocar a los que más tienen; de los recortes sociales y de la pérdida de derechos laborales; de… Vamos, que no éramos muy originales en nuestras conversaciones, quizá, porque, en el fondo, todas esas cuestiones nos estaban afectando demasiado a nuestras vidas y a nuestro futuro. Aún recuerdo cómo nos conocimos: fue una tarde de agosto, a raíz de una pequeña pelea por un ventilador que algún vecino había dejado en el mismo lugar que ahora ocupaba la caja. Había sido el verano anterior; el calor en las viviendas superaba lo humanamente aguantable, y los dos lo vimos desde nuestras respectivas ventanas y nos lanzamos escaleras abajo para convertirnos en su dueño. Llegamos al mismo tiempo, y lo agarramos con fuerza sin querer ceder nuestra parte del botín. Al final, la generosidad de Jorge me hizo propietaria de aquel aparatejo, y yo lo invité a tomar una cerveza en mi casa. Y así surgió una buena e íntima amistad. Como no tenía ninguna prisa, ni nada importante que hacer, seguí allí, en la esquina de la calle, hablando durante un largo rato con Jorge, y mientras charlábamos de nuestras cosas y nos contábamos nuestros problemas, vi cómo un niño, con una enorme pelota, daba golpes a la caja sin ninguna consideración. La caja resistía lo suyo, pues ni se movía del sitio; parecía claro que tenía aguante y que no se arrugaba fácilmente. Un golpe y otro golpe, un pelotazo y otro pelotazo. El dichoso niño no paraba; me pareció un maleducado, y su madre, que se hallaba a escasos metros cotilleando con otra vecina, una mala madre. ¿Cómo era posible que no agarrara de las orejas a ese pequeño Atila y le enseñara un poco más de civismo? Ella seguía con su cháchara sin preocuparse de que aquel enano podía destrozar a la indefensa caja. Claro, como era una caja común, nada le interesaba. Quizá si hubiera sido una caja de relumbrón o muy decorativa, a lo mejor no hubiera dejado que su bárbaro hijo la golpease tan alegremente, pero como era una Capsa Vulgaris, ¿qué más daba? Sentí rabia, y al mirar a Jorge me di cuenta que a él le pasaba lo mismo, pues no quitaba ojo al niño, y con disimulo se había ido moviendo hasta interponerse entre el infantil vándalo y la pobre y maltratada caja. Él no me comentó nada, pero intuí que también se había interesado por ella. Intentó moverla con el pie, pero la dichosa cajita aguantó el envite y no se movió del sitio ni un centímetro. Era una caja con peso propio, y dispuesta a mantener su integridad. A la curiosidad se unió ahora el suspense y la intriga: ¿Qué habría dentro? ¿Qué secreto guardaría en su interior? El frío se estaba adueñando de la tarde y decidimos dar por finalizada la conversación y adentrarnos en el interior del edificio, no sin antes echar una última mirada a la caja. Entré en casa, y me dejé caer sobre el sofá del salón para relajarme, pero dentro de mi cabeza seguía presente aquella imagen de cartón. Me levanté y fui hasta la ventana, desde allí podía verla: estaba sola, la calle se había quedado desierta, un intenso frió había hecho que desapareciera hasta el último rastro de vida, pero ella permanecía allí sin moverse, como un cosaco aguantando en su trinchera a pesar del frío. Por la esquina apareció una señora gorda con una bolsa de basura en la mano. Se acercó hasta los cubos y, sin molestarse en abrir la tapa e introducirla en uno de ellos, dejó la mugrienta bolsa sobre la caja. Me indigné. Allí estaba la pobre, no sólo congelada, sino ahora mugrienta y sucia: ¿Cómo es posible que haya gente con tan poco corazón? El mundo no está hecho para los pobres —pensé— siempre soportando la brutalidad y la mierda de los demás. Reflexioné por un momento: ¡me estaba volviendo tarumba por una caja! No merecía la pena, no estaba dispuesta a traumatizarme por una simple y vulgar caja de cartón nada decorativa, y que, seguramente, contendría alguna porquería en su interior. ¡Olvídate!, me dije con firmeza, y para curar mis males, aunque fuera con otro mayor, conecté la televisión y me dispuse a ver un programa cualquiera. Habrían pasado escasamente un par de horas cuando escuché el repiqueteo del agua sobre el cristal. Había comenzado a llover. Siempre me encantaba mirar la lluvia a través de los cristales. Me acerqué al ventanal, y sentí una agradable sensación al ver cómo las gotas se rompían contra el cristal y caían mansamente por la suave superficie. Mi mirada fue involuntariamente hacia la esquina. Debajo de la luz de la farola y junto a los cubos de la basura ella seguía quieta. Sobre su cuerpo caía el agua inmisericorde. Aguantaba estoicamente, ni una arruga se le podía ver en su exterior, estaba demostrando ser fuerte y dura, dispuesta a aguantar los golpes, el frío, la lluvia y lo que hiciera falta. Me dio lástima y pensé de nuevo que muy bien me podría servir para guardar todos los artilugios que andaban sueltos por la casa, y, además, me dije para convencerme, ahora no hay ningún vecino en la calle. Sin pensarlo dos veces, abrí la puerta y bajé con rapidez las escaleras. Fue una sorpresa ver allí, en la misma esquina, a Jorge. Nos miramos a los ojos durante unos segundos, después a la caja, y no hubo más que explicar, los dos habíamos pensado lo mismo, por lo que la cogimos entre ambos, después de apartar de su cuerpo la bolsa mugrienta llena de basura, y la llevamos corriendo hacia el portal para evitar la lluvia. Pesaba más de lo esperado. Antes de subirla decidimos abrirla para evitar sorpresas desagradables, pero, aún no sé por qué, tal vez por el temor a descubrir algo no deseado en su interior, no llegamos a cortar la cuerda que la ataba. Agarrándola cada uno de un lado fuimos subiendo al unísono los peldaños hasta alcanzar la cuarta planta donde vivíamos. En el rellano de la escalera, inconscientemente, cada uno tiramos hacia la puerta de nuestra casa, sin darnos cuenta que nuestras manos estaban enlazadas a la misma cuerda. Nos miramos y reímos. ¿A la tuya o a la mía?, pregunté, y de nuevo su generosidad hizo que la caja terminara depositada en mi salón, junto al televisor. Él me dijo que era ya tarde y que mejor no abrirla hasta la mañana siguiente. Me pareció una buena idea, y nos despedidos con una sonrisa cómplice. La mañana amaneció soleada. Preparé café para dos. Cuando el aroma comenzaba a llenar cada rincón de la cocina sonó el timbre de la puerta. Atravesé el salón para abrir, y al pasar por delante de la caja no pude resistir detenerme delante de ella unos segundos preguntándome qué escondería en su interior. Parecía como nueva, las arrugas que el agua había dejado en su superficie habían desaparecido. Dejé de mirarla y fui a abrir la puerta. Hola, me dijo Jorge al entrar con un tono de voz que denotaba que estaba contento. Serví el café en la mesa grande del salón, y mientras lo tomábamos jugamos a adivinar el contenido de la caja. La mirábamos una y otra vez al mismo tiempo que nos mirábamos nosotros.
— ¿Cuándo la abrimos? —preguntó.
— No sé. Me empieza a gustar tener un secreto dentro de mi casa compartido contigo —respondí sin pensarlo. Jorge se rió de mi ocurrencia.
—Bueno, no importa, no tenemos prisa, podemos abrirla esta tarde, o quizá mañana, —dijo.
Agradecí su comprensión cogiendo su mano, y añadí.
— Lo importante es que ahora ya es nuestra y nadie se la va a llevar. Me parece un regalo llegado del cielo y envuelto entre nubes— lo cual me arrepentí de haberlo dicho en el mismo instante que terminé de pronunciar la última letra, pues me di cuenta que era una estúpida cursilería más propia de una quinceañera enamoradiza, pero ya estaba dicho, y a él pareció no haberle molestado. Terminamos el café, y con un hasta luego nos despedimos para ir él a su trabajo y yo a unos cursos en los que me había apuntado en la oficina del paro. Por la tarde llegué a casa antes de lo habitual. Subí corriendo las escaleras y entré derecha al salón sintiendo un inexplicable temor a que la caja hubiera desaparecido, pero no, seguía allí, quieta, impasible, haciendo compañía al televisor. Me llamé idiota repetidamente. ¿Quién se iba a llevar algo sin ningún valor aparente, o por qué…? De verdad era una tonta —pensé. Sabía que Jorge aún tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá enfrente del televisor para esperarle, y como embobada me quedé mirándola. ¿Y si la abriera ahora que estoy sola?, me sugerí. Pronto descarté la idea; me pareció ruin y desleal. Era de ambos, algo que debíamos compartir. Para no seguir pensando en ello encendí el televisor y me dispuse a ver una serie cualquiera. Cuando las sombras comenzaron a oscurecer la calle, sonó el timbre de la puerta. Me apresté a abrir. Bajo el dintel la figura de Jorge. —Hola —dijo con voz cansada—, he tenido un mal día, ¿te importa si lo dejamos para mañana? —Claro, no te preocupes—asentí. —Gracias — y levantando la mano, en forma de despedida, sin más se dio media vuelta hasta la puerta de su casa. Cerré, sin saber si alguno de mis sentimientos había sido herido. Apagué las luces, y me fui a acurrucar, con un libro en las manos, entre las arrugadas sábanas que cubrían la cama, para intentar distraerme. Los días siguientes no pude ver a Jorge: unas veces porque se había retrasado, otras porque yo no pude llegar a tiempo, pero la realidad es que al llegar la noche, cuando me encontraba sola, me preguntaba cuándo íbamos a poder abrirla; incluso algún temor me llegó a invadir pensando que algo de su interior pudiera comenzar a pudrirse y a llenar de nauseabundos olores la habitación. Al fin, una mañana de domingo, coincidimos comprando el pan en la tienda de la esquina. Nos dimos y pedimos disculpas y perdones varios, y quedamos en que esa misma noche, sin más demoras, descubriríamos el contenido oculto de aquella caja de color cartón y sin marca alguna que la identificara, que se había convertido en nuestra propiedad compartida y nuestro secreto pendiente. Al regresar de la compra puse el pan sobre ella y la contemplé, y como si pudiera entenderme, dije en voz alta: “Esta noche sabré lo que escondes y descubriré tu misterio”, y permanecí de pie esperando una contestación que nunca me podría dar. Pasaron lentas las horas del domingo, hasta que en el reloj dieron las nueve y quince minutos, ya con las sombras reptando por las paredes. El teléfono repiqueteó. Corrí a cogerlo. Era la voz de Jorge: —Hola —dijo —Te estoy esperando —contesté—, puedes venir cuando quieras. —Perdona, lo siento, estoy en casa de mis padres… un asunto urgente. Si no te molesta lo dejamos para otro día. —Vale —dije sin más. Colgué el auricular y sentí un escalofrío al escuchar el gran silencio que quedó a mi alrededor. Dolida, fui a la cocina y cogí un cuchillo, y sin esperar más me dispuse a cortar la cuerda que cerraba la caja: al fin y al cabo yo había cumplido mi parte del trato. Primero acaricie su cuerpo hecho de papel áspero y con aquel color frío y triste; después introduje el cuchillo entre la cuerda y el cartón, y lancé una brusca cuchillada que partió la cuerda en dos. La tapa que la cubría pareció que se ensanchaba, como si respirara con ansiedad al verse liberada. La agarré y fui abriéndola lentamente con un deseo irresistible, y al mismo tiempo con un irracional temor, de descubrir cuál era el misterioso secreto escondido en su interior, pero en el último segundo me entró una especie de arrepentimiento, y no pude hacerlo. Y aunque luego él nunca me creyó, usted debe saber que lo que yo hice a continuación fue coger la caja y, despacio, pues pesaba lo suyo la muy condenada, la baje desde el cuarto piso peldaño a peldaño, y la arrastré por la acera hasta dejarla abandonada en la misma esquina donde la encontramos, junto a los hediondos cubos de basura, para que fuera recogida por los basureros o por cualquier otra persona que pasara por allí aquella noche y que se interesara por ella. Sin volver la vista atrás retorné sobre mis pasos hasta el portal de la casa. Fui subiendo los peldaños de dos en dos, como si tuviera prisa en olvidarme de todo. Llegué al descansillo de la escalera del cuarto piso con la respiración entrecortada. Abrí la puerta. Entré y fui derecha hasta el ventanal del salón y, desde allí, protegida por el cristal y la noche, la miré por última vez antes de bajar la persiana. Después, me dejé caer sobre el viejo sofá y recordé las muchas ocasiones en las que había estado sentada, allí mismo, con Jorge a mi lado, ese vecino que había sido hasta entonces mi mejor compañero de tertulias y mi más íntimo amigo con muchos secretos compartidos, y comencé a pensar en la crisis personal que me invadía, mientras miraba mi silueta solitaria que se reflejaba oscura en la pantalla del televisor apagado.
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— ¿Cuándo la abrimos? —preguntó.
— No sé. Me empieza a gustar tener un secreto dentro de mi casa compartido contigo —respondí sin pensarlo. Jorge se rió de mi ocurrencia.
—Bueno, no importa, no tenemos prisa, podemos abrirla esta tarde, o quizá mañana, —dijo.
Agradecí su comprensión cogiendo su mano, y añadí.
— Lo importante es que ahora ya es nuestra y nadie se la va a llevar. Me parece un regalo llegado del cielo y envuelto entre nubes— lo cual me arrepentí de haberlo dicho en el mismo instante que terminé de pronunciar la última letra, pues me di cuenta que era una estúpida cursilería más propia de una quinceañera enamoradiza, pero ya estaba dicho, y a él pareció no haberle molestado. Terminamos el café, y con un hasta luego nos despedimos para ir él a su trabajo y yo a unos cursos en los que me había apuntado en la oficina del paro. Por la tarde llegué a casa antes de lo habitual. Subí corriendo las escaleras y entré derecha al salón sintiendo un inexplicable temor a que la caja hubiera desaparecido, pero no, seguía allí, quieta, impasible, haciendo compañía al televisor. Me llamé idiota repetidamente. ¿Quién se iba a llevar algo sin ningún valor aparente, o por qué…? De verdad era una tonta —pensé. Sabía que Jorge aún tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá enfrente del televisor para esperarle, y como embobada me quedé mirándola. ¿Y si la abriera ahora que estoy sola?, me sugerí. Pronto descarté la idea; me pareció ruin y desleal. Era de ambos, algo que debíamos compartir. Para no seguir pensando en ello encendí el televisor y me dispuse a ver una serie cualquiera. Cuando las sombras comenzaron a oscurecer la calle, sonó el timbre de la puerta. Me apresté a abrir. Bajo el dintel la figura de Jorge. —Hola —dijo con voz cansada—, he tenido un mal día, ¿te importa si lo dejamos para mañana? —Claro, no te preocupes—asentí. —Gracias — y levantando la mano, en forma de despedida, sin más se dio media vuelta hasta la puerta de su casa. Cerré, sin saber si alguno de mis sentimientos había sido herido. Apagué las luces, y me fui a acurrucar, con un libro en las manos, entre las arrugadas sábanas que cubrían la cama, para intentar distraerme. Los días siguientes no pude ver a Jorge: unas veces porque se había retrasado, otras porque yo no pude llegar a tiempo, pero la realidad es que al llegar la noche, cuando me encontraba sola, me preguntaba cuándo íbamos a poder abrirla; incluso algún temor me llegó a invadir pensando que algo de su interior pudiera comenzar a pudrirse y a llenar de nauseabundos olores la habitación. Al fin, una mañana de domingo, coincidimos comprando el pan en la tienda de la esquina. Nos dimos y pedimos disculpas y perdones varios, y quedamos en que esa misma noche, sin más demoras, descubriríamos el contenido oculto de aquella caja de color cartón y sin marca alguna que la identificara, que se había convertido en nuestra propiedad compartida y nuestro secreto pendiente. Al regresar de la compra puse el pan sobre ella y la contemplé, y como si pudiera entenderme, dije en voz alta: “Esta noche sabré lo que escondes y descubriré tu misterio”, y permanecí de pie esperando una contestación que nunca me podría dar. Pasaron lentas las horas del domingo, hasta que en el reloj dieron las nueve y quince minutos, ya con las sombras reptando por las paredes. El teléfono repiqueteó. Corrí a cogerlo. Era la voz de Jorge: —Hola —dijo —Te estoy esperando —contesté—, puedes venir cuando quieras. —Perdona, lo siento, estoy en casa de mis padres… un asunto urgente. Si no te molesta lo dejamos para otro día. —Vale —dije sin más. Colgué el auricular y sentí un escalofrío al escuchar el gran silencio que quedó a mi alrededor. Dolida, fui a la cocina y cogí un cuchillo, y sin esperar más me dispuse a cortar la cuerda que cerraba la caja: al fin y al cabo yo había cumplido mi parte del trato. Primero acaricie su cuerpo hecho de papel áspero y con aquel color frío y triste; después introduje el cuchillo entre la cuerda y el cartón, y lancé una brusca cuchillada que partió la cuerda en dos. La tapa que la cubría pareció que se ensanchaba, como si respirara con ansiedad al verse liberada. La agarré y fui abriéndola lentamente con un deseo irresistible, y al mismo tiempo con un irracional temor, de descubrir cuál era el misterioso secreto escondido en su interior, pero en el último segundo me entró una especie de arrepentimiento, y no pude hacerlo. Y aunque luego él nunca me creyó, usted debe saber que lo que yo hice a continuación fue coger la caja y, despacio, pues pesaba lo suyo la muy condenada, la baje desde el cuarto piso peldaño a peldaño, y la arrastré por la acera hasta dejarla abandonada en la misma esquina donde la encontramos, junto a los hediondos cubos de basura, para que fuera recogida por los basureros o por cualquier otra persona que pasara por allí aquella noche y que se interesara por ella. Sin volver la vista atrás retorné sobre mis pasos hasta el portal de la casa. Fui subiendo los peldaños de dos en dos, como si tuviera prisa en olvidarme de todo. Llegué al descansillo de la escalera del cuarto piso con la respiración entrecortada. Abrí la puerta. Entré y fui derecha hasta el ventanal del salón y, desde allí, protegida por el cristal y la noche, la miré por última vez antes de bajar la persiana. Después, me dejé caer sobre el viejo sofá y recordé las muchas ocasiones en las que había estado sentada, allí mismo, con Jorge a mi lado, ese vecino que había sido hasta entonces mi mejor compañero de tertulias y mi más íntimo amigo con muchos secretos compartidos, y comencé a pensar en la crisis personal que me invadía, mientras miraba mi silueta solitaria que se reflejaba oscura en la pantalla del televisor apagado.
lunes, 28 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
Nueva Antología: "Crisis"
¿Crisis? ¿Qué crisis? ¿Realmente hay una crisis económica, social, ideológica, religiosa o afectiva? 12 escritores de Madrid, con su personal estilo y su particular interpretación literaria, nos cuentan su visión de la crisis a través de 12 relatos; 12 narraciones incluidas en la nueva antología que Ediciones Atlantis publicará en las próximas semanas.
Enfréntate a la crisis leyendo los originales relatos que han escrito para ti estos autores.
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sábado, 12 de mayo de 2012
Feria del Libro de Madrid - 2012
Ya está próxima la feria del libro de Madrid; tal vez la más importante muestra editorial a nivel nacional, que se repite año a año con una gran afluencia de lectores y curiosos en busca de alguna interesante novela o cualquier otro tipo de libro. Este año tengo la suerte de poder ser partícipe activo de este evento literario, pues el día 8 de junio (viernes), por la tarde, entre las 17,30 h. y 19,30 h, estaré firmando ejemplares (espero que muchos) de mi novela: "El Triángulo". En la caseta nº 41 me podrá encontrar todo el que quiera pasar por allí para charlar un ratito o para comprar algún ejemplar del libro, ya sea para si o para regalar a algún amigo; y que se lo dedicaré y firmaré con todo cariño y agradecimiento. Quedáis todos invitados para ese día en la Feria del Libro de Madrid, caseta nº 41.
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sábado, 14 de abril de 2012
Entrevista
Esta es una entrevista que me han hecho en el blog literario: "mi sala de lectura", con la colaboración del grupo de facebook: "con los autores noveles", con preguntas que han ido proponiendo los seguidores/as del citado blog y del grupo del facebook.
Os dejo aquí el enlace a la entrevista, por si tenéis interés en verla:
http://misaladelectura.blogspot.com.es/2012/04/entrevista-al-autor-de-el-triangulo.html
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Os dejo aquí el enlace a la entrevista, por si tenéis interés en verla:
http://misaladelectura.blogspot.com.es/2012/04/entrevista-al-autor-de-el-triangulo.html
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