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sábado, 23 de febrero de 2019
Presentación "JFC Justicia Reparadora" en Madrid
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lunes, 4 de febrero de 2019
lunes, 28 de enero de 2019
jueves, 20 de diciembre de 2018
ALFA Y OMEGA -Cuento de Navidad-
Alfa y Omega
(Una cuna de cartón)
En el vestíbulo apagado de la sucursal bancaria el
niño recién nacido tiritaba bajo los periódicos que tapaban su cuerpo desnudo.
Tumbada a su lado, sobre el suelo sucio, una mujer joven y escuálida se
sujetaba el vientre aún dolorido. Se quitó el raído jersey que cubría su torso,
para arropar al niño que se acurrucaba en la caja de cartón que le servía de
cuna. Al otro lado de la puerta, el cajero automático iba entregando sus
billetes: ahora a uno, después a otro, y a otra, y a otro, que se abrazaban y
seguían de parranda por la calle.
En los periódicos arrugados se podía leer, en grandes
letras, la fiesta que se celebraba: FELIZ NAVIDAD 2018.
La madre, escondida en el rincón oscuro del vestíbulo,
y cubierta por la sombra del cajero, miraba con ternura a su pequeño. El niño,
encogido dentro de la caja, dejaba escapar entre los pequeños labios de recién
nacido sus primeros y desconsolados lloros.
«No llores mi niño, no llores,
que estoy aquí junto a ti. Hoy es Navidad, y el Niño Dios nació como tú en un
lúgubre lugar sobre una cuna de paja. No llores mi niño, no llores, que mamá te
cuidará siempre».
El intenso frío iba cubriendo la piel del bebe, que buscaba
con ansiedad los pechos de la madre para intentar arrancar un poco de alimento de
aquellos senos vacíos y secos. Ella los apretaba con fuerza, en un vano intento
de hacer que unas gotas de cálida leche aparecieran en sus maltrechos pezones.
«Espera, mi vida, espera, que
pronto alguien dejará un poco de leche fresca, o tal vez un yoghourt en el cubo
de la basura. Espera, mi vida, que enseguida se calmará tu hambre».
El cajero volvía a repartir billetes entre voces
alegres que esperaban inquietas. La tarde avanzaba gris, y un viento de nieve
silbaba una canción triste de navidad al otro lado del cristal. El aire helado
entraba por las rendijas de la puerta. La madre amontonaba más periódicos
viejos sobre la cuna de cartón, que los pies del niño removían en una inocente
lucha por encontrar algo calor.
«No te preocupes mi niño, sólo es
frío, que pasará pronto. Cuando acabe la noche y el nuevo día aparezca, llegará
el sol para espantar al frío. No te preocupes mi niño, sólo es frío, y se irá
cuando llegue el día».
La tarde se apagaba dejando paso a la noche, y las
sombras comenzaban a luchar contra las luces de colores que salpicaban el
pequeño cielo artificial que colgaba entre las fachadas de las casas. En la
calle se oían villancicos que salían de gargantas saturadas de champán y
turrón. El cajero seguía dando billetes. En el interior, los ojos inocentes y
suplicantes del niño mostraban su hambre aún no saciada.
«No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche, y
la oscuridad te hará dormir; y cuando estés dormido iremos a buscar comida
puerta a puerta, que hoy es Navidad y habrá gente buena que cubrirá su
conciencia con un poco de leche caliente, que hará que tu hambre deje de ser
hambre para quedar convertida solamente en
miseria. No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche e iremos a buscar comida».
El sonido monótono y metálico del cajero se repetía
una y otra vez. Los cristales empañados dejaban ver las luces de colores y las
siluetas felices que cruzaban por la acera. La noche iba llenando con su gélida
oscuridad el interior de la caja de cartón que servía de cuna al pequeño niño.
El cajero repartía dinero sin descanso. Las gentes se despedían deseándose felicidad
eterna. Mientras, la madre cogía a su hijo entre los brazos y lo apretaba contra
su cuerpo para intentar darle un poco de calor. El niño ya no lloraba, sólo
unas lágrimas cristalinas que cruzaban su cara mostraban su agónica existencia.
«Mi niño, no te rindas ahora, que
la luna ya está en lo alto y la noche terminará enseguida. Aguanta, que no
tardando mucho llegará el sol luminoso y caliente para darte vida. Espera un
poco más, mi amor, que pronto mi cuerpo tendrá leche abundante y cálida para
alimentar tu cuerpo. Ven, acurrúcate entre mis pechos; deja que mi calor espante
tu frío. Resiste, mi amor, mi niño, no te rindas ahora».
Fuera, bajo el cielo frío del invierno, los
villancicos atravesaban los cristales de las ventanas de las casas, y se
fundían con las luces de colores que adornaban la calle. Las risas llegaban
hasta la puerta de la sucursal bancaria. Dentro, entre la oscuridad, el niño ya
no tiritaba, ni lloraba, ni movía sus pequeñas manos moradas, ni pataleaba
entre los periódicos viejos; estaba muy quieto dentro de la caja de cartón, y
la madre dejaba escapar una lágrima al tiempo que cerraba, con sus temblorosos
dedos, los apagados ojos del niño.
«Mi amor, ahora en el cielo te
estarán esperando impacientes, y las nubes formarán entre ellas una cuna blanda
que recogerá tu tierno cuerpo, y las estrellas lucirán toda la noche para
celebrar contigo la Navidad ,
y cuando salga el sol, tú estarás lejos de este frío mundo que te vio nacer y
que nunca quiso conocerte. Mi niño, mi amor, mi vida, ahora tendrás un cielo
caliente, solo para ti».
El cajero volvía a dejar caer más billetes, que
alguien recogía mientras cantaba a la navidad. Al otro lado, el pequeño cuerpo
del niño permanecía, inerte y frío, dentro de su cuna de cartón.
Antonio
Blázquez-Madrid
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CONTINUIDAD Cuento triste de Navidad
Cuento triste de Navidad
La monótona
música de los villancicos traspasa, como cada año, los cristales de la ventana.
La misma historia vuelve al lugar de siempre. En el salón, un gastado «belén»
ocupa la repisa de la chimenea. En el «belén» el Niño debe de tener la mejilla
rota, y la tiene; la Madre
debe de estar con los ojos borrados, y así está; el Padre debe agarrar con
dureza la empuñadura del bastón, y lo hace.
Sentado en un
raído sillón, frente a la chimenea, un hombre contempla inquieto la escena
navideña, al tiempo que sujeta con fuerza una culata fría. Sobre una hamaca,
una mujer balancea su cuerpo con ritmo cansino, mientras que mira en silencio, con
ojos apagados y quietos, una fotografía amarillenta que mantiene entre las
manos. La estancia huele a aguardiente añejo. Las sucias bolas de cristal que
pretenden adornar el «nacimiento» ya no reflejan la luz que apenas cubre las
paredes de la habitación. Apartado en un rincón, un niño lee un cuento de
navidad escrito en un diario un día 25 de otro mes de diciembre. Un «boom»
salido de entre las palabras que está leyendo se adelanta al potente «boom» que
llega a sus oídos. Con miedo, y sin levantar la vista, al mismo tiempo que toca
su cara dolorida, el niño prosigue con la lectura para saber cómo termina la
historia de aquel otro 25 de diciembre que se cuenta en el diario, y las letras
le van descubriendo que el hombre que aparece en el relato tiene que quedar con
el brazo caído, inerte, y sus dedos rozando las baldosas manchadas de rojo, y
así queda; y la mujer que le acompaña, después de llorar con amargura hasta
secar sus ojos, tiene que permanecer eternamente mirando una fotografía que
coge con sus temblorosas manos, y así permanece; y un niño, que se acurruca
temeroso en una oscura esquina, tiene que leer un cuento triste de navidad,
mientras se acaricia su rostro herido, y así lo hace.
El niño termina
de leer el relato escrito en el diario, y vuelve a esconderlo bajo las baldosas
rotas del salón, para que al año siguiente, cuando los villancicos retumben de
nuevo a través de los cristales y el «belén» roto vuelva a estar sobre la
repisa de la chimenea, otro niño lo encuentre, mientras se oculta con miedo en
un rincón oscuro con su mejilla dolorida.
Antonio Blázquez-Madrid
lunes, 10 de diciembre de 2018
LA CIUDAD NEGRA: La novela más comprometida publicada
La prensa ha dicho:
- Una apasionada e imposible historia de amor dentro de un mundo eclesiástico donde los hechos más horrendos se convierten en secretos "sagrados". (NYP)
- Una novela IMPRESCINDIBLE para conocer el mundo que nos rodea. (DN)
- Única en su género. Atrevida y crítica. (WSJ)
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EL TRIÁNGULO -Acuerdos Inconfesables-
EL TRIÁNGULO: una novela del genero negro en la que se destapan los acuerdos inconfesables entre los políticos y los poderes económicos, y donde quedan al descubierto las traiciones sin límites para conseguir el poder.
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viernes, 19 de octubre de 2018
miércoles, 17 de enero de 2018
domingo, 19 de noviembre de 2017
lunes, 23 de octubre de 2017
jueves, 12 de octubre de 2017
EL SUPREMACISMO CATALÁN
Podríamos definir el “supremacismo” como la ideología que sostiene que algunas razas, naciones o pueblos son superiores a otros pueblos, naciones o razas, utilizando para ello simplonas razones biológicas, culturales e incluso morales. Como ejemplos históricos podemos recodar el “supremacismo blanco” sobre la raza negra, que durante tantos tiempo campó a sus anchas por los Estados Unidos de América, y el “supremacismo ario”, de la terrible Alemania Nazi. “El supremacismo” siempre tuvo grandes dosis de racismo, de xenofobia, y de insolidaridad social. Y cuando, a través de la democracia y de la solidaridad entre los pueblos, parecía que se había conseguido dejar en el olvido del pasado las ideas supremacistas, de pronto nos encontramos con que vuelven a resurgir con toda su intensidad en esa Cataluña que, para justificar su pretensión de ser independiente, se agarran a sus (supuestas) “diferencias genéticas y morales” con el resto de los pueblos de España, como si no hubiéramos sufrido en Europa suficientes tragedias provocadas por las antiguas ideas supremacistas de la auto-denominada Raza Aria. Lee uno, con estupor, las declaraciones de una diputada del Parlament de Catalunya que dice: “Somos diferentes. A ver cuándo se van a dar cuenta”. ¿Diferentes en qué, Sra. Diputada? ¿Son acaso todos los catalanes más listos, más guapos, más simpáticos que el resto de los españoles? Pues no, Sra. Diputada: Estoy seguro que en Cataluña hay algunas personas muy inteligentes, pero también las hay en Andalucía, y en Salamanca, y en Francia y… hasta en Corea del Norte las hay. Igual de cierto que lo anterior es que en Cataluña también viven muchos mediocres, lo mismo que en Andalucía, en Salamanca, en Francia, y… también en Corea del Norte o en cualquier otra parte del mundo. Y, por supuesto, que en su querida tierra, Catalunya, también existen tontos de solemnidad, de la misma manera que existen en cualquier parte de este planeta llamado tierra, y como no, también en Andalucía, en Salamanca, en Francia, y, claro está, en Corea del Norte. No, Sra. Diputada, no son diferentes, y a estas altura del siglo XXI, buscar razones diferenciales, ya sean genéticas, raciales o morales, es, cuando menos, más propio de ignorantes y xenófobos que de personas civilizadas, inteligentes y demócratas. Usted sabrá dónde se sitúa.
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MI LIBERTAD SECUESTRADA POR LAS BANDERAS
Antes, cuando me levantaba por la mañana, me asomaba a la ventana para ver los primeros rayos del sol, y no veía ninguna bandera colgando de los balcones, y la libertad se reflejaba en mi cara. Antes, cuando subía al autobús para ir al trabajo, observaba a mi alrededor y solo había caras somnolientas o despiertas que miraban al infinito o al acompañante de al lado, sin escuchar palabras contrarias contra nadie por sus diferencias políticas o sociales, y la libertad se reflejaba en sus ojos y los míos. Antes, cuando volvía a casa y recogía a mi hijo en la puerta del colegio, le preguntaba y hablábamos de las ciencias o las matemáticas, y nos contábamos cómo nos había ido por la mañana y por la tarde, y la libertad nos envolvía. Hasta que un día, alguien, desde su pulpito de poder, convenció a una parte de la calle para que adornara sus ventanas con banderas insolidarias y guerreras, y en ese momento, al mirar al frente, comencé a pensar que algo de mi libertad me estaban robando. Poco después, alguien, desde su púlpito de insolidario poder, hizo creer a unos que los culpables de sus males eran los otros, y en el autobús de la mañana, las miradas, empañadas por los distintos colores de las banderas, empezaron a ser recelosas y esquivas, y sentí un profundo dolor en mi corazón al comprobar que estaban consiguiendo que la mitad de mi libertad quedara atrapada. Pero aún soñaba con que todo esto fuera pasajero, hasta que una tarde, cuando fui a recoger a mi hijo al colegio, me di cuenta que alguien, desde su ignominioso y trapacero púlpito de poder, le había enseñado a grabarse una bandera partidista, insolidaria y guerrera en su frente, y le habían adoctrinado para enfrentarse a aquellos otros que no compartieran sus mismos colores; y dejó de hablarme de literatura o de ciencias naturales, o de sus clases y compañeros, a los que comenzó a diferenciar entre camaradas o mierderos, según el color de sus ideológicas ideas.
Y entonces, con mi alma inundaba de la más rabiosa incomprensión, me di cuenta que
HABÍAN SECUESTRADO MI LIBERDAD CON LAS BANDERAS.
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sábado, 22 de julio de 2017
Carta abierta de Miguel Blesa a políticos corruptos, jueces falderos, periodistas pesebreros y ciudadanos envidiosos
jueves, 29 de junio de 2017
Premio OROLA: ANTOLOGÍA 2016: MESÍAS AUTONÓMICOS (DESFACIENDO ESPAÑAS)
Premio OROLA de VIVENCIAS: ANTOLOGÍA 2016: MESÍAS AUTONÓMICOS (DESFACIENDO ES...: MESÍAS AUTONÓMICOS («DESFACIENDO ESPAÑAS») Estaba allí, en lo alto, mientras que el gentío se agrupaba a su alrededor. Su cara son...
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domingo, 4 de junio de 2017
EL FINAL DEL CAMINO (microrrelato)
Ahora que ya he muerto nadie me
acaricia Se acercan un poco a mi frío cuerpo, como con miedo; musitan algún
tipo de oración que no entiendo; observan de reojo el ataúd brillante sin
atreverse a mirarme fijamente a los ojos; hacen como que se apenan durante unos
segundos, y después se consuelan unos a otros con besos y palmaditas en la
espalda, antes de volver a conversar sobre el tiempo o sobre cualquier otro
intrascendente asunto que a mí ya no me interesa, pues lo único que me preocupa
ahora, es cuando llegue ese momento en el que las agujas marquen en el reloj
las cinco en punto de la tarde, la hora prevista para mi entierro, porque no sé
si soportaré bien dormir sola todas las noches bajo la tierra.
Del libro. "El Último
Destino" -Autor :Antonio Blázquez-Madrid
sábado, 27 de mayo de 2017
sábado, 8 de abril de 2017
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